martes, julio 18, 2017

Libro Sobre la belleza de Plotino

Plotino nace por el año 205 después de Cristo, en Egipto. Catalogado como Neoplatónico, muere el año 270.
Un tipo que reflexiona de verdad, por esos años, precarios de tantas cosas que hoy nos rodean. Me lo imagino caminando por terrenos pedregosos, pensando, conversando.

Y en este libro, su tema es la Belleza. Qué es esa cosa que al verla, experimentamos lo que describe como deleite, asombro, placentero aleteo del alma, dulce estupor.

Plotino
En ese tiempo, se manejaba una idea de la realidad en tres niveles.
En el primer nivel está la Unidad, lo Uno. De ahí brota por emanación el segundo nivel de realidad, la de lo Inteligible. Este nivel participa de la Belleza, la Verdad y lo Bueno, de lo Uno. Esta segunda realidad contempla al primer nivel de realidad y al hacerlo se contempla a su misma, dice Plotino.
Lo Inteligible genera Ideas que constituyen los Arquetipos.
De este segundo nivel de realidad, de lo Inteligible, emana el tercer nivel de realidad, el Alma del Mundo, que es donde habita lo sensible, que contiene los arquetipos de las cosas.

El anterior es un proceso emanativo, de la misma forma que la luz emana del Sol.
Y al descender, se va perdiendo Ser. Lo más bajo es la materia sensible.
Y este mundo material carece de verdadera realidad. Más realidad tiene el mundo divino de las Ideas.
De ahí lo de Neoplatónico.

El alma humana es una emanación del Alma universal.
El alma humana en su descenso, olvida su origen divino, siendo este más una sombra, una fugaz apariencia. Por ello siente una nostalgia, que es esa sensación de anhelar su origen, que brota como un deseo contemplativo dirigido a aquello de lo que procede.
El proceso de retorno, que es posible, lo hace el alma.

Plotino señala que la contemplación puede culminar en una unión extática con lo más elevado, por medio de la Intuición Intelectual, que es superior al conocimiento racional.
Esta vía significa o requiere una superación de las pulsiones de la materia.

Ahora vamos a la belleza. Plotino dice que la belleza del mundo sensible no es tal. La experimentamos como un reflejo de la belleza del Intelecto divino, que habita en nuestro olvidado núcleo originario. Por eso la experiencia de la belleza es un hecho iniciático de retorno a nuestro origen.

El nacimiento de Venus de Sandro Boticelli (1484)
La fuente de la belleza es de origen divino.
El deseo ardiente que nos surge al contemplar las bellezas del mundo sensible, no deberíamos lanzarnos a ellas, sabiendo que son imagen, vestigio y sombra, de aquello que son reflejo.
Nuestra patria es ese país de donde venimos y donde habita nuestro padre creador.
Por ello, ante la belleza, retírate en ti y mira, contempla, por el ojo del alma, la belleza superior.

En este proceso de ascenso y retorno, el alma humana se va haciendo más bella y con ello va accediendo más y más a la contemplación de la belleza divina. Lo bello es digno de ser amado a causa de su Ser.
Y es la única forma de trascender la condición finita.

Existiría un Artífice, Demiurgo, que antes lo pensó todo dentro de sí. Es el Intelecto verdadero y original.
Debemos procurar contemplar, señala Plotino, en nosotros mismos al Dios, pues este habita en lo más hondo de nuestra propia esencia.
Debemos aspirar a fundirnos en profunda contemplación.

Qué tal ? Reflexiones de hace 1800 años.
Y nosotros en qué estamos ?

miércoles, julio 12, 2017

Sobre como vemos

Una cosa es observar una situación desde fuera y otra es sumergirse y verla desde dentro.
Una cosa es mirar "la realidad" desde o con el órgano de la mente y otra, en esa inmersión profunda de la que hablaba antes, entrando yo, con todos mis sentidos, en el fenómeno que más que ver, contemplo. Alguien por ahí llamaba a esta forma de ver, observar con mente y corazón.

Somos parte de una civilización que dice "pienso luego existo" y por ello nos pasamos buena parte de la vida tratando de entender el mundo.
Lo hacemos desde la mente, parados un paso más atrás de la realidad, de la cosa observada.
Esta forma de ser que llevamos, nos desconecta más y más de nuestros sentidos. Que se van apagando y me explico porque nosotros anhelamos tanto las vacaciones, para ir a tirarnos semidesnudos a alguna playa, donde aparte de tomar sol, bañarnos y jugar paletas, no es mucho más lo que hacemos. Y entiendo que lo que estamos haciendo ahí, es recuperar en parte nuestros sentidos. Sentir en nuestra piel, ver con nuestros ojos, oir y paladear, cosa que en el resto del año permanecían en buena medida adormecidos.

Al parecer, toca hacer un giro evolutivo y cambiar la forma de andar por el mundo, desconectados de nuestros sentidos, pegados en nuestras cabezas pensantes, desconociendo incluso de que se trata este fenómeno de sumergirnos en la realidad del aquí y ahora.
Menos aparatos electrónicos y más cuerpo, más sentidos y más foco con la forma en que estamos atendiendo.

Cuando cambio de la mirada científica tradicional, mental y reflexiva, a la mirada inmersa, con el corazón y los sentidos, mi punto de atención cambia.
Francisco Varela decía que el punto ciego de occidente era justamente el no ver desde donde vemos y no tener por lo tanto, ninguna maniobrabilidad ahí. Es ceguera del fenómeno de la conciencia.
Y Harari dice que lo que viene es justamente cartografiar el mapa de la conciencia; un territorio completamente nuevo, para el mainstream occidental.

Leyendo a Plotino en su Sobre la belleza, detecto que la experiencia de la contemplación, con atención a lo que nos pasa por dentro en la experiencia, era algo habitual en su mundo, pasado el año 200 después de Cristo.
Nosotros en buena medida, hemos perdido contacto con esos fenómenos, tan propios de nuestra naturaleza.

Tu te imaginas como sería una reunión de trabajo con las personas conectadas tanto entre si, como con los temas tratados, conectados de esta forma. Osea inmersos, con los sentidos, la mente y el corazón ?
Yo creo que sería completamente otra cosa.

Aparte, qué ojo tenemos que tener adiestrado para detectar cómo el otro está viendo ?

viernes, julio 07, 2017

El deber ante todo, el deber siempre

Esta frase, "el deber ante todo, el deber siempre", era el slogan de un colegio Santiaguino, de mujeres. Cuando lo escuché, en una de mis caminatas por los cerros cerca de Santiago, me detuve; no podía creerlo.
Era como dar finalmente con el origen, la fuente de muchos males, con los que tengo que lidiar en mi oficio de Coach.

Cuál es el problema con esta línea de código ? Esto pensando que este tipo de instrucción, lo que hace es incrustarse en nuestro sistema operativo mental y desde ahí dirige nuestro pensar y actuar.

Lo que hace es setear nuestro foco de atención hacia una base de datos, con mandatos del "deber ser", del "hay que", de "lo correcto es", dejando fuera, ignorado, inaccesible, nuestra personal interioridad, nuestras tripas, lo que yo quiero, lo que a mi me parece, lo que a mi me pasa con eso.

Este tipo de escuela, según mi manera de ver y experiencia, crea personas debilitadas, que no saben quienes son, ni que quieren. Y fáciles de manipular.

Y sanarse de esto no es simple ni trivial. La participación de un Coach, que en buena medida opera como espejo, mostrando, reflejando simplemente el proceder, puede ser de alto valor, para un cambio en la conducta.

No hay nada malo con los deberes; ellos son el producto de nuestras promesas o compromisos. Pero libremente acordados.
Yo comprendo y acepto parar en las luces rojas y ello se transforma en un deber.

El punto quizás es el orden en que configuro mi sistema operativo. Primero mis tripas, mi fuente de la voluntad, mi parecer. En segundo término las prácticas socialmente aceptadas o mandatadas por nuestros profesores, autoridades y maestros.

Esta manera de educar, poniendo el deber ser en primer lugar, es una vil estructura de manipulación. Ese es mi parecer.

Necesitamos recuperar nuestra conexión con nuestra interioridad y darle prioridad, en relación a todo otro referente.
De la misma forma necesitamos recuperar nuestros sentidos, que son la puerta para muchas cosas, entre ellas, la perspectiva ecológica.

Creemos que el mundo es una realidad allá afuera, que puede ser visto con esta mirada objetiva que la ingeniería me instaló, sin darnos cuenta que el mundo que vemos es una emanación que brota de nosotros mismos, es una creación nuestra y por lo tanto nuestra responsabilidad de lo creado, no es menor.

Bueno, pienso que pasar de una forma de ver el mundo a la otra, es una transformación no menor.
Qué dices tu ? Un poco más abajo hay un lugar donde se acogen tus comentarios.